Ad Universi Terrarum Orbis Summi Architecti Gloriam

lunes, 30 de junio de 2008

Manecillas.


Bienvenido seas, lector querido, a este tu cotidiano altar a las deficiencias humanas, a los desvaríos y tropiezos de la conducta social, a la prosa que diariamente se reinventa para escupir de nueva cuenta una verdad dormida, o quizás tan despierta que nuestra vista no logra percibir. Y quizás algunos otros días (contados, debo decir) estas mismas aguas alevosas, que pese a la crudeza de su cadencia y a la fuerza del golpe de su cauce, nos sirven para reír un rato y hasta disfrutar de los buenos momentos que con sus atavíos y descalabros, el destino nos llega a brindar.

Hoy caminaba bajo la lluvia y mi alma viajaba en esa mágica alfombra hecha de cuerdas y maderas, entrando desde mis oídos y alojándose en mi cerebro la más cálida de las sensaciones reflexivas, y pensé en el tiempo. Caí en cuenta sobre la importancia que tiene en nuestras vidas, es capaz de dictar nuestro grado de responsabilidad, puede definirnos entre el éxito y el fracaso y hasta puede ponernos una soga al cuello y terminar con nuestro andar sobre este plano terrenal. El tiempo, para mí se basa en una dualidad entre lo efímero y lo sustancial que puede dictaminar nuestra experiencia y juzgar (hasta cierto punto, y algunas veces erróneamente) cuánto sabemos.

Es muy triste saber, que esta misma situación puede ser la causante de que una bella mañana de Junio, al primer parpadear de tus ojos te sientas viejo, abatido, derrotado. Sientas que desperdiciaste los años productivos de tu existir y no hiciste nada, respiraste por respirar, que tu única herencia para el mundo sería tu patética contribución a la contaminación y el deterioro del planeta, simplemente fuiste un cero a la izquierda. Que las arrugas que condecoran por méritos propios tu semblante, no son más que amargas carcajadas que el destino hace visible ante el espejo para poner en evidencia tu falta de decisión, tu falta de ímpetu, tu incapacidad ante la vida.

Ahora, con el escenario previamente plantado, lo único lógico sería armarte de cojones y colgarte del primer tendedero de ropa que salte a la vista, simplemente sería cuestión de ajustar detalles. Pero permíteme decirte, mi estimado compañero, que esta es simplemente una situación hipotética, una simple recreación a la más atinada manera del realismo ruso, en que podrían sucitarse dichos eventos.

El tiempo es una cuestión crucial, es cierto, sin embargo es cuestión de percepciones, es cuestión de saber que cada aliento de aire, cada intercambio de saliva, cada palpitar del corazón y cada sentimiento que haga erizarte hasta la más desconocida vellosidad de tu cuerpo, hacen valiosa nuestra travesía por el mundo. Nunca se es demasiado viejo para triunfar, sin embargo, no se necesita ninguna edad para ser un perdedor. Nunca se está demasiado cansado para pelear, pero tampoco es necesario el cansancio para darse por vencido. Nunca se es demasiado rico para tirar unas monedas, pero tampoco nunca se es demasiado pobre como para no poder ganarlas.

Con esta pequeña reflexión me despido, y lector querido, si yo fuera Cronos, y simplemente si yo lo fuera, me tomaría unas vacaciones.

Shalom!

domingo, 29 de junio de 2008

Fuego cruzado, sábado con Jezabel.


Y como reza cierta canción, en este momento cruzan por miente las palabras "¿o lo viví, o lo soñé?". Muy buenas tardes, lector querido. Puedo decir que hoy es uno de esos grandes domingos, los cuales ya te expliqué, por qué son tan especiales para mí. El Universo tuvo a bien decorarlo para mi personal placer con ese coro de gotas intempestivas sobre el asfalto y la soledad reglamentaria para aprovecharlo al máximo.

El día de hoy no tengo un tema en específico para retorizar, bueno en realidad sí, pero no es más que un cúmulo de reflexiones y experiencias personales que deseo compartir con tus ojos ávidos de palabras.

Ahora sí que a la más pandórica manera, qué noche la de anoche. Es realmente impresionante cómo un simple juego de palabras, un intercambio verbal con sus respectivos turnos puede ser tan revelador, tan desconcertante. No me dejan de sorprender las maneras humanas, en las cuales disfrazamos nuestros temores, nuestros deseos y nuestros anhelos más profundos, pero en el momento precioso, a la hora indicada y con la compañía precisa somos capaces de revelar; ya sea para fortalecer un lazo interpersonal, ya sea para condenar al otro a conocer nuestras cadenas y nuestras alas, o ya sea quizás incluso para conocer las cartas que el otro puede jugar, ya que esta vida es póquer.

Esta noche me tocó desnudar mis demonios, sin disimulos ni reparos, para encontrarme cara a cara ante el reflejo de una idea, ante el semblante de lo incierto, mirar directamente a los ojos algo que nunca imaginé y no te imaginas cuán placentero fue. Esta noche me tocó conocer a Jezabel.

Hoy descanso.

sábado, 28 de junio de 2008

Susurros de un peatón.

Cierto tepicense ha dicho: "...el miedo es más injusto que la ira."; me sirvo de saludarte y enviarte un caluroso abrazo desde mi guardida porteña, sin mayor compañía que el silencio de una madrugada fría y el eco del teclado amenizando el entorno de mi recámara.

Hoy fue un día bastante común, me levanté (tarde, por cierto), fui al trabajo e hice mis diligencias cotidianas, regresé a casa a la misma hora de siempre y tomé una ducha. Al terminar mi ducha emprendí camino a cortarme el cabello (ya que parecía digno fugitivo de Ciempozuelos) y quedé de encontrarme con cierta fémina, amiga mía, para ir a beber un poco del café (que más que café sabe a aceite quemado de transmisión) que con tanta prontitud y rellenable calidad puede ofrecernos el Vip's más cercano. Al terminar de beber nuestras múltiples tazas, decidimos partir y la llevé a su casa, para después arranarme en la mía a ver un filme de Monty Python en mi característico y nocturno ostracismo, que sólo una noche de viernes en Tampico puede incitarme.

Interesante cuestión, al filo de las 3:00 a.m. aproximadamente, sentí la incesante necesidad de comprar un bolsa familiar de "chitos-puf" y una coca light de un litro. Digamos que el bizarro humor inglés y sus acentos tan curiosos despiertan en mí una extraña sensación de ansiedad que sólamente puedo saciar comprando esta chatarra, y exactamente en el momento en que comenzaba a recorrer el trayecto comprendido desde la puerta de mi casa, hasta la tienda de conveniencia abierta 24 horas, que está situada a una cuadra y media de mi hogar sentí pavor.

Sentí miedo de plantar un solo pie en el silencio de una calle desnuda, no podía concebir esto, he recorrido este trayecto durante años, innumerables ocasiones, conozco este barrio mejor que Cortés a su Malinche y sin embargo me acobardé.

Me imagino que no soy el único, me imagino también cuántas personas diariamente viven y sufren en carne propia este temor del que estoy hablando, y no sólo eso, si no también al factor generador de esta inseguridad, la violencia que está en boca de todos y a flor de piel de algunos, el sufrimiento de creer que tal vez no somos lo suficientemente fuertes para impedir que el miedo marque nuestro destino.

Es inconcebible que el lema "servir y proteger" (que no es más que un refrito del vecino del norte) que vemos día con día en las unidades al servicio del Poder Judicial de nuestra localidad, no vaya dirigido a la población clamante de justicia, no vaya dirigido a todas las víctimas de crímenes y delitos inhumanos, ni tampoco vaya dirigido a ninguno de todos los contribuyentes que les damos de comer, si no vaya dirigido a la cartera del mejor postor, a las monedas que con olor a carne rota pagan el precio de entregar nuestra cabeza, cual cobarde Judas a su merced.

Y la nota roja sigue dando de qué hablar, aquí y en todo lo largo y ancho de nuestro país y mientras tanto yo tomo mi carrito japonés y me dispongo a realizar mi viaje de cuadra y media, esperando regresar a casa a salvo. Amado Nervo tenía toda la razón, el miedo es muchísimo más injusto que la ira, pero no hay nada más injusto que callar mientras que mi tierra se debate entre la vida y la muerte en terapia intensiva.

No se vale.

jueves, 26 de junio de 2008

Why Disney?

Buenas noches, lector (y si me ahorré el adjetivo, no te alfijas, simplemente hoy no tengo ganas de querer a nadie).

Hoy mi pequeña madre y su mareado, perdón, su marido, partieron con rumbo al otro lado del charco. Su destino final, el bellísimo estado de las naranjas y los balseritos (que no estoy tan seguro que esta segunda característica aparezca en ningún tiempo cercano en las placas automovilísiticas en lugar de sus bellas naranjitas), para culminar su vacación veraniega en el lugar más feliz de la tierra: Disney y sus 400 parques hermanos, que todos son la misma gata nomás que revolcada, pero a la paisanada (y a mucho güerito desabrido) les parece fenomenal.

Quiero darme el tiempo para agradecer a Walter Elias Disney (q.e.p.d., aunque algunos deseen apoyar la absurdamente grotesca teoría de que se encuentra congelado en una base militar subterránea de la Unión Americana), o a cualquiera que sea el responsable de la brillante, qué digo brillante...EXCELSA idea de situar toda la familia de Parques Temáticos Disney en la inigualable ciudad de Orlando, Florida. Sí, esta hermosa ciudad tiene muchísimas sorpresas para sus incautos visitantes.

Te levantas por la mañana, con toda la esperanza del mundo de pasarte las mejores vacaciones de tu vida, tus funciones neuronales están en plena actividad y tu corazón te dice que no hay nada que pueda salir mal, hasta aquí vamos bien.

Llegas al parque, sin importarte el excesivo costo de las entradas, ni la comida, ni los souvenirs, vamos, bien sabes que tu familia lo vale, se la están pasando increíble y contemplando la situación económica nacional bien sabes que podría ser la única ocasión en que ellos puedan pisar esas mágicas tierras. Entonces empieza el calvario...

Mientras te desplazas por el gigantesco parque empiezas a sentir un ligero chispoteo de agua sobre tu alopécica cabeza, "es normal, en Tampico también llueve...", dices para tus adentros, pero sabes que algo anda mal, y de repente cuando menos lo esperas te das cuenta que tu agente de viajes omitió el pequeño e irrelevante detalle de mencionarte que en esta ciudad se ahogó Noé, con todo y su barca llena de animales, y de repente eres tú el que se siente un animal al verte desprotegido e indefenso en medio de una lluvia torrencial y sin más resguardo que el paupérrimo pedacito de techo que sobresale 30cms. de un puesto de refrescos.

¿Tu ánimo está cambiando, cierto?, muy bien. Ya han pasado 45 minutos desde que la lluvia empezó a desmoronar tus sueños gota a gota, parece calmarse y todos vuelven a su estado de histeria colectiva natural. Pero tu familia y tú son realmente astutos, y para que la lluvia no los agarre de bajada una vez más, deciden comprar esos característicamente ridículos y sobrevaluados "ponchos" con la carota del Ratón Miguelito, ahora sí no hay nada que se interponga entre tú y el mágico mundo de Disney.

Los minutos empiezan a correr, tú y tu familia prosiguen en su comprensible trajín lleno de emociones y algarabías, pero, OH SORPRESA, comienzas a darte cuenta que tu agente de viajes (que para ese momento ya tienes ganas de estrangular, junto con toda tu familia por calentarte el coco de llevarlos a ese paseo de la mano de Virgilio) omitió también el ligerísimo detalle de comentarte que una vez que cesa la lluvia, el calor en esta ciudad es peor que trabajar de sol a sol en una fábrica taiwanesa de zapatos deportivos, pero qué va, tú eres porteño, "en Tampico también hace un calor de los mil demonios", piensas para tus adentros y prosigues en la odisea.

Llegas a la primer atracción que salta a los ojos de tus escuincles para darte cuenta que hay una fila inmensa como el atlántico y para acabarla percibes que el relojito marca que tendrás fácil acceso en dos horas, lo cual resulta poco importante, considerando que sobreviviste al diluvio y casi casi recorriste entero el Sahara (y en hora pico), así sigues tu camino esperando (ingenuamente) encontrar algún otro juego menos concurrido.

NO EXISTE TAL CONCEPTO, no sabría decirte de dónde sale tanta gente, tal vez y son como los gremlins y con tanta lluvia se reproducen, pero NINGÚN juego es accesible, por lo cual recurres al Fast Pass para liberarte de ese martirio y en relativamente poco tiempo y a reserva de ciertos juegos, logras subirte a una decente cantidad de atracciones.

Cae la noche, y entonces empiezas a notar que toda la gente empieza a aglutinarse frente al Castillo, ha llegado el momento de disfrutar del más cursi y meloso desfile de botargas y del vistosísimo espectáculo de fuegos pirotécnicos que le arranca una que otra lágrima a algún individuo maduro, simplemente perturbador.

En fin, el día ha concluído y estás agotado, pero victorioso de cualquier manera. Ha llegado el momento de relajar el cuerpo e ir a descansar al hotel, sin antes recordarte, lector querido (sí, ya me nació el amor otra vez) que este es sólo el primer día, bienvenido seas a las vacaciones del infierno, que disfrutes el resto de tus dos semanas.

Hoy me siento chistoso.

miércoles, 25 de junio de 2008

Valiendo mauser, llamando al Santo.

Muy buenas noches, lectores de mi corazón.

El día de hoy tuve la oportunidad de adentrarme en lo más recóndito, folclórico y hasta tenebroso de una parte imprescindible de la cultura mexicana. El negocio de la venta de ilusiones, que si la poción del amarre tahitiano, que si la veladora de la Santísima Muerte, que si la poción del manso cordero (por aquello de los novios rejegos, claro), que si la abrecaminos, que si la loción "sólo serás mía", que si la imagen del Niño Tomasito, que si la foto de la curiosísima Clarita Hans, y hasta al mismísimo General Francisco Villa lo traen de arriba para abajo en esa hoguera de las necedades, que sin afán de ofender los quehaceres religiosos y místicos de sus practicantes, aclaro, me parece bastante risible.

Debo decir, querido lector, que esos manojos espesos de simples hierbas y esas curiosas botellitas, que no son más que medio litro de agua mezclado con múltiples tonos de colorantes (que por supuesto, te harán más guapo que Luis Miguel y hasta más pudiente que el mismo Slim), se venden con mayor prontitud que la cannabis e incluso que el Sol de Tampico.

La gente hace largas filas en los mercados, y los iletrados dependientes simplemente no le pueden dar abasto ni a dos manos a esa incesante hambre de controlar lo inexplicable de todos y cada uno de los miembros de esa turba de fervientes esotéricos. La imagen predominante en los tantos expendios de hechicería y esoterismo, ya sea la roja, la dorada, la blanca o la supuestamente temible negra, es siempre la Santísima Muerte, que aún cuando la iglesia católica deslindase su existencia como parte de sus ritos y condenase su adoración, muchos de los desinformados apostólicos romanos la tienen como centro de mesa y hasta sus joyitas (poquitas y contadas) le arriman a la calaca. Quesque por milagrosa, quesque por vengativa, qué más da la verdad, la gente la sigue venerando.

Y mientras la afluencia de monedas sigue fortaleciendo la INDUSTRIA de la venta de ilusiones, no me queda más que decirles, querido lector lectora, es hora de quitarle la chamba a los santitos y levantarse y ponerse a trabajar.


martes, 24 de junio de 2008

Carne Tártara

Y partiendo de una nueva idea, con un nuevo horizonte y los mismos viejos zapatos empiezo otra vez.

Salúdote con el más afectuoso de los abrazos, lector anónimo, que sin semblante ni suerte pasas ocasional o hasta quizás recurrentemente por estos lares. El día de hoy me cargo una laringitis que no le deseo ni a Luzbel, y me encuentro varado cual sirena en el ocio de un día sin ir a trabajar; retomé el día de hoy conversaciones que tenía desde hacía mucho tiempo pendientes, vi un par de películas y hasta pude descansar. Debo decir que enfermarse de cuándo en cuándo puede resultar increíblemente gratificante para reposar la coraza.

El día de hoy mientras veía el noticiero de Loret de Mola, me di cuenta que algo importante está sucediendo. Un desequilibrio nacional en todos los sentidos se encuentra imperando nuestra mestiza sociedad y mientras todos volteamos a ver los rostros atónitos de nuestros semejantes, el tiempo sigue corriendo.

Estos aires de cambio, ya sea para bien o para mal, son siempre un factor imprescindible en la historia de un pueblo; ya sean los radicales contrariando hasta el curso que decide tomar una mosca en su vuelo, o los conservadores que no quieren perder su volátil y recién parida hegemonía sobre las riendas de nuestra trastocada nación, son claros ejemplos de qué tan turbias se encuentran las aguas del destino de este pueblo de estirpe divina.

Ahora, dejando de lado un poco la materia política (si es que en realidad se puede llegar a hacer eso), tomemos en cuenta el desbalance tan proporcional y hasta grotesco en los estratos sociales de nuestro amado México, sin olvidar claro al futuro de nuestro país, a las manos que lo trabajarán arduamente en el futuro, a los que día a día forman entre sus manos el devenir de su pueblo, ¿qué risa no?.

Esperemos que cuando llegue el día en que la clase obrera decida por fin poner un alto a tanta treta sindical disfrazada de justicia, en que la mayoría de jóvenes ineptos no tengan una mano de dónde comer, en que todos y cada uno de los mexicanos se animen a CONOCER LA VERDAD, estemos preparados. Porque si mi memoria no falla, la primer década de cada siglo se ve marcada por la sangre del sol azteca.

Que el Enmascarado de Plata y el Blue Demon nos amparen, mis hermanos.

domingo, 22 de junio de 2008

Run, rabbit, run.


Bienvenidos al festín de mi monotonía dominical. No sé si se me ha hecho costumbre en lo personal, o si tal vez es una generalidad social, pero en mi caso los domingos me sirven para estar en paz conmigo mismo, claro, a veces también me sirven para azotar mi cabeza contra cualquier tipo de materia sólida que se encuentre a mi alcance.

Este día (que en primer término se me hace una brutal estupidez considerarlo relativo al día que Dios eligió para descansar, ya que si padeciera de fatiga, ¿dónde quedaría su calidad divina y omnipotente?), me resulta ser increíblemente útil para disfrutarme a mí mismo, es el único día donde mi casa se queda completamente vacía, donde el único sonido que se puede percibir es el de mi antojo musical del momento. Es un día increíblemente agradable y usualmente repetitivo, pero no me molesta.

El domingo simplemente no tengo ganas de ver a nadie, no tengo ganas de hacer nada y mucho menos tengo ganas de bañarme. No te voy a mentir, si acaso en ocasiones llego a salir al café en un día como este, sería porque la ocasión en verdad lo amerita, de lo contrario ni con una prescripción médica lo haría.

Me puedo dar el lujo de limitar mis salidas únicamente a la tienda de conveniencia más cercana, ya sea para comprar un paquete de cigarrillos, una coca light y quizás algún manjar alto en grasas y azúcares que mi semanal dieta me tiene estrictamente prohibido.
Estos pequeños placeres son los que le dan sentido a mi existir; el placer de poder caminar solo por una calle casi vacía rumbo a mi casa, sin mayor compañía que un par de audífonos y un buen papel de fumar relleno de esa gloriosa mezcla que me mata poco a poco; sentir la brisa en la cara, poder darme cuenta de ello y hasta disfrutarlo, sabiendo que no hay un lugar a donde tenga que llegar, no hay ninguna persona que espere por mi, ni una cita qué cumplir y mucho menos un horario que respetar.

Disfruta tu domingo, tanto como yo lo hago con el mío.
Y por cierto, HOY no estoy para nadie, au revoir.

viernes, 20 de junio de 2008

Su nombre y su apellido son: fusil contra fusil.

"Cantarán su luto de hombre y animal y en vez de lágrimas echar, con plomo llorarán."

Buenas noches, querido lector. Quise comenzar con este específico título y citando al comienzo de esta entrada, un verso correspondiente a una de las más bellas canciones, de rojo contenido y crudo corazón revolucionario, que la historia de la trova de protesta (a manos del Maestro S. Rodríguez) pudo haber dado a luz.

Tal vez te estoy leyendo el pensamiento, si tienes más de 30 años probablemente estés riendo para tus adentros y pensando - típico adolescente con ideas radicales y pseudosocialistas que quiere cambiar al mundo -, créeme que he escuchado este argumento muchas veces; inclusive hasta de mi propio padre he recibido cátedra sobre este tema, él siendo un trovador retirado que decidió cortarse la coleta y dejar la lucha subversiva por la paz, aquél señor que cambió el morral y los huaraches por trajes Hugo Boss y zapatos Ferragamo me hizo entender que para ser revolucionario no se necesita portar remeras del gaucho Guevara, ni un fusil en mano.

Muchas personas aseguran que la protesta tiene ya un acta de defunción bastante añeja y que soñar con ideales de libertad de pensamiento es cosa de muchachos greñudos y posiblemente hasta drogadictos.

Pero la protesta es mucho más que eso, mientras haya un hermano oprimido, mientras las libertades sean violadas, mientras los pueblos se vean estupidizados y engañados por las pseudodemocracias demagógicas, por los populismos engañosos, siempre que la muerte y el olor a podredumbre se haga presente en la memoria de un pueblo, que tiemble la injusticia cuando lloren los que no tienen nada qué perder.

Los revolucionarios de hoy en día no portamos armas ni tampoco antifaces, pero hay veces, que como cierta voz popular ya lo mencionó, tenemos el deseo de cambiar cada cuerda (y cada verso) por un saco de balas, ya que a veces no basta con una cierta dósis de ternura y es necesario agregar una cierta dósis de plomo.


Es hora.



* Un enorme saludo y un beso para la más asidua y sensual lectora de este blog, mi queridísima amiga Fernanda Cecilia Handall Núñez, que bien sabe que la quiero.

jueves, 19 de junio de 2008

They all deserve to die.

¿Alguna vez has conocido a una persona que se haya suicidado?, yo sí.
Lo más extraño es que fui capaz de verlo y hasta saludarlo una noche antes de su final proeza.

Su historia es un tanto gris y su personalidad, ni se diga. Aquél hombre que conocí al rededor de la primer década de mi vida, con un carácter agrio, un semblante crudo y una mirada casi perdida. Empedernido PRIísta, de hueso colorado y por sobre todo un necio a la hora de discutir.

Vivió casi toda su vida a dos casas de donde moran mis abuelos, era un exsindicalizado venido a menos y se sustentaba administrando su empolvada y oscura miscelánea. No estoy seguro de recordar su nombre, pero sí sus dos apodos más famosos.

La gente lo llamaba "El Calavera" (¿vaya ironía, no crees?), algunos otros de mayor edad y con menos respeto hacia su ceniza cabellera lo llamaban "El Tortugo", sinceramente no tengo la menor idea de el por qué de dichos apodos.

Lo que sí sé es que aquél hombre, trastocado y con una mirada gris, con aquella tonalidad que tienen unos ojos sin vida, una tarde simplemente en vez de rezar un Salmo, mandó al mundo a la mierda y se ahorcó.

Con este breve relato concluyo, mi querido lector. Tengo que partir hacia mi cita en el Registro Civil, ya que hoy he decidido solicitarle un acta de divorcio a la vida.

miércoles, 18 de junio de 2008

A stranger's just someone that you've forgotten.


Y las madrugadas me persiguen una vez más, con sus tiempos, sus silencios y sus delirios. Todas parecen ser tan iguales, tantos patrones se repiten y sólo con la única misión de llevarme cara a cara con el gris semblante de mi fracaso.

Al parecer los errores de juicio siguen alforando hasta por mi piel, para bien o para mal, sigo sin poder utilizar la templanza como medio defensor ante lo desconocido. No sé muy bien qué es lo que sigue, pero al parecer tengo una vaga idea; este script ya lo conozco.
¿Acaso es más fácil olvidar algo que a duras penas conoces?, ¿acaso es más difícil olvidar tan solo la idea de un quizás, un tal vez y un no sé?. Sinceramente desconozco las respuestas a mis ambiguas cuestiones, pero cada día estoy más cerca.

Por el momento no queda más que seguir trazando mi camino, seguir cometiendo mis propios errores, siendo capaz de esperar a que vuelva La Magdalena, aquella que es la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras, decía cierto viejo andaluz.

Buena tarde y pásele a lo barrido, compartamos de buenos licores y no se me cohiba de magrear a un semejante (no especifico género porque mi labor no es indagar en tus preferencias sexuales, querido lector), que suenen los tambores, ya que hoy es un día de plácemes.

Querido lector, tengo que confesarte que acabo de borrar todo lo que había escrito hasta este momento y sólamente dejé el primer párrafo, por cuestiones que no estás ni tú para saberlo, ni yo para contarte, sólo quiero hacer esa aclaración por el bien de mi salud mental.

El día de hoy me encuentro en un estado de ánimo excelente, las cosas van viento en popa (aunque tal vez otras no tanto, pero es parte del equilibrio universal).
Ahora sí que ni el Peje, ni el Frente Amplio Progresista, ni la urticarie rectal que muestra la izquierda radical de nuestro país ante la Reforma Energética, ni nuestro Gobierno Federal de tinte derechista y conservador me pueden poner de malas.

Tal vez lo único que podría ponerme de malas sería la matadísima dieta para el gimnasio que estoy haciendo, pero sinceramente lo dudo mucho. Esta es una entrada veloz y de carácter conversativo, no pienso ahondar en nada y mucho menos en nadie, HOY NO.

Simplemente desearte la mejor de las tardes, y esperar que sigas leyendo las sandeces que con tanta satisfacción me dispongo día con día a escribir.


Felicidades a la Ben ·.· Log ·.· AJEF "Benito Juárez N°1"
64 años laborando por el bien de la Patria y la Humanidad.

martes, 17 de junio de 2008

This jealous actress has a habit of making things sound way too tragic.


Y como es ya una costumbre, mis estimados lectores, el día de hoy (mejor dicho, la madrugada de hoy, ya que son exactamente seis minutos desde que es un día nuevo) me sirvo de informarles que el día de hoy jugarán el papel de espectadores en la misma función de todas las noches: leer, interpretar y analizar mis desvaríos mentales, dudas y confusiones, las cuales yo pintaré con el más ameno, coloquial (sin dejar de ser rebuscado) y fastuoso lenguaje que pudiera yo de la manera más atenta brindarles.

Es curiosa la manera en que ciertas palabras en ciertas ocasiones tienden a jugarnos tretas, logrando enredarse a través de nuestra faringe para culminar en el más desastroso de los desenlaces lingüísticos, llevándonos a NADA. También es increíblemente curioso cuando esas mismas palabras, son cobardemente resguardadas por un monitor, con limitados medios de contacto interpersonal y sin embargo la tecla más concurrida es DELETE.

Hoy fue uno de esos días, donde me quedé con el alma en los labios; las ganas de escupir hasta la más remota de mis entrañas hechas verbos y adjetivos no fueron tan fuertes como la inseguridad, ni tan certeros como mi dudar y mucho menos tan crudos como la verdad.
Un simple discurso estudiado es lo único que puede rondar mi mente en estos días, he aprendido las palabras una a una, con el curso adecuado y los intervalos de tiempo necesarios para lograr que asimile cada una de ellas, mas sin embargo sigo aquí, sin siquiera un ápice de valor y con muchas ganas de gritárselo en la cara.

Hoy simplemente no me reconozco.

A los perros, la carroña.


Buenos días, son exactamente las 11:38 a.m. y resulta ser de tal suerte que me quedé dormido para el trabajo, así es. Y pensar que todo por desvelarme viendo una película de pésima producción, bajo presupuesto y repulsiva dirección sobre vampiros anoche en Golden Choice.

Hay días en que uno simplemente se levanta sin ganas de nada, - sin ganas de nada, menos de tí...-, serían las palabras precisas del Flaco de Úbeda. Y así que mientras mis oídos se deleitan con una percepción inglesa del tiempo y su relativamente imperante relación con la existencia humana, me he decidido dejarme de paralelismos, de teorías teológicas extrañas, de poesías hebreas absurdas y de cualquier otro artilugio intelectual, emocional o de cualquier naturaleza, que me permita seguir pisándole los talones a una idealización completamente improbable.

Si es que mis palabras no te hacen un completo sentido, querido lector (y digo "querido" porque no creo que sea más de uno), eventualmente lo sabrás, ya que a todos en nuestra vida nos llega una mujer así, la misma mujer con sombrero que Chagall tanto se esmeró en retratar.

Es cuestión de esperar, me dicen por ahí.

domingo, 15 de junio de 2008

Let me show you the world in my eyes.


El día de hoy fue bastante peculiar, debo decir. Hoy aprendí de mi mismo y de los demás, aprendí que los abusos de confianza están a la orden del día y que los cuentos de amores siempre llevan al mismo lugar, con las mismas máscaras y sólamente cambian los escenarios.

Aprendí también que los designios y trazos del Gran Arquitecto Del Universo SIEMPRE van a estar un paso delante que nosotros y temo caer en la generalidad de decir que me ha resultado inútil tratar de comprenderlos, simplemente son lo que son, y están porque deben de estar.

Pero este taciturno domingo no fue únicamente de aprendizaje y reflexión, me sirvió también para comprender que la más dulce perfección ante mis ojos puede fácilmente tornarse en un enredo de serpientes al más estilo de Medusa, y el día de hoy simplemente no tengo ganas de jugar a ser Perseo.

Hide what you have to hide and tell what you have to tell.


Buenos días, y qué mejor manera de inaugurar esta chiflazón que me ha dado por hacerme un Blog (gracias, José Magdaleno) que titulando mi primer entrada como el verso de una canción que ha estado rondando mi mente durante toda esta noche.

Son exactamente las 3:04 am, y en un minuto más ya no lo serán, y mientras yo divago y disfruto una bocanada de este velo de alquitrán que se postra frente a mis ojos pienso en las palabras de cierto célebre, famoso e infame chiapaneco que muy acertadamente citaba:

"...Amargo como esos minerales amargos
que en las noches de exacta soledad
—maldita y arruinada soledad
sin uno mismo—
trepan a la garganta
y, costras de silencio,
asfixian, matan, resucitan."

Y mientras los minutos siguen yéndose en esta bella y tragicómica madrugada, siento esas costras más arraigadas que nunca a mi hioides. ¿Quién fuera a pensar que unas caderas, una mirada perdida y un saco de sueños "made in china" fueran capaces de hacer que un hombre piense más de la cuenta en su pesar?

Me tomo las cosas muy a pecho, en realidad estoy bien.