Ad Universi Terrarum Orbis Summi Architecti Gloriam

domingo, 22 de junio de 2008

Run, rabbit, run.


Bienvenidos al festín de mi monotonía dominical. No sé si se me ha hecho costumbre en lo personal, o si tal vez es una generalidad social, pero en mi caso los domingos me sirven para estar en paz conmigo mismo, claro, a veces también me sirven para azotar mi cabeza contra cualquier tipo de materia sólida que se encuentre a mi alcance.

Este día (que en primer término se me hace una brutal estupidez considerarlo relativo al día que Dios eligió para descansar, ya que si padeciera de fatiga, ¿dónde quedaría su calidad divina y omnipotente?), me resulta ser increíblemente útil para disfrutarme a mí mismo, es el único día donde mi casa se queda completamente vacía, donde el único sonido que se puede percibir es el de mi antojo musical del momento. Es un día increíblemente agradable y usualmente repetitivo, pero no me molesta.

El domingo simplemente no tengo ganas de ver a nadie, no tengo ganas de hacer nada y mucho menos tengo ganas de bañarme. No te voy a mentir, si acaso en ocasiones llego a salir al café en un día como este, sería porque la ocasión en verdad lo amerita, de lo contrario ni con una prescripción médica lo haría.

Me puedo dar el lujo de limitar mis salidas únicamente a la tienda de conveniencia más cercana, ya sea para comprar un paquete de cigarrillos, una coca light y quizás algún manjar alto en grasas y azúcares que mi semanal dieta me tiene estrictamente prohibido.
Estos pequeños placeres son los que le dan sentido a mi existir; el placer de poder caminar solo por una calle casi vacía rumbo a mi casa, sin mayor compañía que un par de audífonos y un buen papel de fumar relleno de esa gloriosa mezcla que me mata poco a poco; sentir la brisa en la cara, poder darme cuenta de ello y hasta disfrutarlo, sabiendo que no hay un lugar a donde tenga que llegar, no hay ninguna persona que espere por mi, ni una cita qué cumplir y mucho menos un horario que respetar.

Disfruta tu domingo, tanto como yo lo hago con el mío.
Y por cierto, HOY no estoy para nadie, au revoir.

No hay comentarios: