"Cantarán su luto de hombre y animal y en vez de lágrimas echar, con plomo llorarán."
Buenas noches, querido lector. Quise comenzar con este específico título y citando al comienzo de esta entrada, un verso correspondiente a una de las más bellas canciones, de rojo contenido y crudo corazón revolucionario, que la historia de la trova de protesta (a manos del Maestro S. Rodríguez) pudo haber dado a luz.
Tal vez te estoy leyendo el pensamiento, si tienes más de 30 años probablemente estés riendo para tus adentros y pensando - típico adolescente con ideas radicales y pseudosocialistas que quiere cambiar al mundo -, créeme que he escuchado este argumento muchas veces; inclusive hasta de mi propio padre he recibido cátedra sobre este tema, él siendo un trovador retirado que decidió cortarse la coleta y dejar la lucha subversiva por la paz, aquél señor que cambió el morral y los huaraches por trajes Hugo Boss y zapatos Ferragamo me hizo entender que para ser revolucionario no se necesita portar remeras del gaucho Guevara, ni un fusil en mano.
Muchas personas aseguran que la protesta tiene ya un acta de defunción bastante añeja y que soñar con ideales de libertad de pensamiento es cosa de muchachos greñudos y posiblemente hasta drogadictos.
Pero la protesta es mucho más que eso, mientras haya un hermano oprimido, mientras las libertades sean violadas, mientras los pueblos se vean estupidizados y engañados por las pseudodemocracias demagógicas, por los populismos engañosos, siempre que la muerte y el olor a podredumbre se haga presente en la memoria de un pueblo, que tiemble la injusticia cuando lloren los que no tienen nada qué perder.
Los revolucionarios de hoy en día no portamos armas ni tampoco antifaces, pero hay veces, que como cierta voz popular ya lo mencionó, tenemos el deseo de cambiar cada cuerda (y cada verso) por un saco de balas, ya que a veces no basta con una cierta dósis de ternura y es necesario agregar una cierta dósis de plomo.
Es hora.
* Un enorme saludo y un beso para la más asidua y sensual lectora de este blog, mi queridísima amiga Fernanda Cecilia Handall Núñez, que bien sabe que la quiero.
2 comentarios:
y pa' mi ni saludos ni besos. Yo que soy bien revolucionario... jajajaja simon.
Pero en fin... yo ni conozco los zapatos que usa tu padre, porque soy naco.
ala si namas ella checa el blog
sale no no hay pex ¬¬
saludossssss XD
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