Buenas tardes, querido lector. Hoy por la mañana, justo después de levantarme y sin entrar mucho en detalles, me vi frente al espejo y pregunté: "¿Cómo estás?", a lo que para mi sorpresa, el semblante que tenía frente a mis ojos contestó: "Bien guapo...", y después de esta brevísima introducción con mayor egolatría y mucha menos agua que Narciso, me dispongo a proseguir.
El día de hoy recibí una llamada, a través de aquél artefacto radial tan popular entre la muchachada hoy en día, sinceramente desconozco esta fascinación ya que mis ojos no pueden verlo más allá que una herramienta de trabajo y no tanto como una chiflazón del momento, en fin. El caos era, perdón, quise decir, el caso era que mi madre me llamó exaltadísima, con el corazón en la boca, dirían las tiernas abuelitas que no tienen mayor tarea que ensalsar y exacerbar todo lo que llegue a sus oídos y vaya a ser reproducido por sus bocas.
"Hijo, hijo no vas a adivinar a quién nos encontramos aquí en Nueva Orléans, y hasta fotos nos tomamos con él", entonces por mi mente cruzaron un centenar de ideas, "¿A Cepillín, mamá?", a lo cual contestó enfurecida, "No, chamaco ridículo, nada menos y nada más que a Nicholas Cage."
O mai gad, pensé para mis adentros, y lo único que pude responder fue, "qué bueno madre, ahí me lo saludas", y me quedé sin palabras. Tal vez en este momento estás pensando que no tengo ninguna razón para permanecer de esa manera, NO LOS CONOCES. Mi familia, que bendita la gloria del Señor, es esa extraña mutación que llaman popularmente en terapia familiar, "una familia compuesta", sí, pero compuesta de puro demente.
No quiero ni imaginarme la manera en que avasallaron al pobre gringüito que desprotegido y bajo de guardia ante la avanzada azteca, no tuvo mayor remedio que ceder. Y una vez más, mi pequeña madre y su ya tan famoso mareado, perdón, marido, y toda la horda de canibalísticos subnormales que más comunmente son llamados "niños", hacen de las suyas en un país ajeno.
Por cierto, no te sorprendas si al sintonizar las noticias mañana, llega a ser de tu conocmiento que Nicholas Cage vendió su residencia en Louisiana y la cambió por una chocita en Tegucigalpa, gracias Dios por haberme dado esta familia.
Me retiro, ya que voy por Jezabel y si llego tarde, peligo me levante otros 23 templos paganos y ahi te encargo con los israelítas.
Shalom!
1 comentario:
orale, el nicolas queish... jajajaja en fin. pos si, unas guamas... lamentablemente me hacen vomitar y eso no esta chido. mejor un vino barato.
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