Mis estimados lectores, no sé cuántos sean a ciencia cierta pero les debo respeto a todos y cada uno de ustedes. A partir de el domingo 10 de Agosto he recibido la oportunidad de ser publicado profesionalmente con mi columna "La cueva de las Gorgonas"en la sección cultural del Sol de Tampico.
Me sirvo de anunciarte que mi publicación en este, mi amadísimo blogspot, se verá limitada a reproducir cada martes aquello que sea impreso cada domingo en la columna previamente mencionada.
Espero y sigamos en contacto, ya sabes dónde encontrarme.
Ad Universi Terrarum Orbis Summi Architecti Gloriam
domingo, 10 de agosto de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
De viaje. (1)
Una vez más me encuentro maravillado frente al vastísimo panorama que nuestra amada tierra del Sol Azteca nos puede brindar. Hoy precisamente quiero hacer mención a los viajes, a esas aventuras llenas de personajes míticos, lugares inimaginables y demás peripecias que sólamente zurcando las carreteras de nuestro territorio nacional podrían llegar a ser contadas, de boca a oído y de oído a boca, o tal vez como hoy en un papel.
En primer término debo hacer mención a esos lugares enclavados en medio de la nada, que cual oasis en medio de un Sahara de tenochcas cualidades, se convierte en el mágico punto de encuentro entre los viajeros, unos en necesidad de un refrigerio, algunos otros reabasteciéndose de combustible, y por supuesto estamos los menos afortunados (porque he de confesar que me encuentro generalmente dentro de esta clasificación) que tenemos el intestino (y/o) vejiga a punto de reventar. Craso error.
No existe sensación más incómoda y aberrante que la de llegar a una gasolinera a las 11p.m. después de haber cenado un burrito de huevo con chorizo para darte cuenta que el baño se encuentra más sucio que el "guater closet" promedio de una estación de trenes de Burkina Faso; sin embargo, al no tener más remedio tienes que ingeniártelas para saciar tus instintos sin arriesgarte a ser contagiado con alguna infección gonocócica si es que se te ocurre tener contacto directo (y sangriento, diría Van Damme) con el mencionado inodoro. Una chulada.
Una vez concluída tu hazaña, tienes a bien darte cuenta que se te olvidó pagarle al curioso chamacón encargado de las cuotas sanitarias, por lo cual no recibiste tu dósis de papel "higiénico" (que más que papel higiénico parece envoltorio de tortillas). Mejor ya no sigo, peligro te vomitas; así que sales (sin ahondar en detalles) y emprendes camino hacia tu vehículo, dejando en ese baño de gasolinera una deuda de los reglamentarios dos pesitos y una porción de tu alma y dignidad.
Continuará...
En primer término debo hacer mención a esos lugares enclavados en medio de la nada, que cual oasis en medio de un Sahara de tenochcas cualidades, se convierte en el mágico punto de encuentro entre los viajeros, unos en necesidad de un refrigerio, algunos otros reabasteciéndose de combustible, y por supuesto estamos los menos afortunados (porque he de confesar que me encuentro generalmente dentro de esta clasificación) que tenemos el intestino (y/o) vejiga a punto de reventar. Craso error.
No existe sensación más incómoda y aberrante que la de llegar a una gasolinera a las 11p.m. después de haber cenado un burrito de huevo con chorizo para darte cuenta que el baño se encuentra más sucio que el "guater closet" promedio de una estación de trenes de Burkina Faso; sin embargo, al no tener más remedio tienes que ingeniártelas para saciar tus instintos sin arriesgarte a ser contagiado con alguna infección gonocócica si es que se te ocurre tener contacto directo (y sangriento, diría Van Damme) con el mencionado inodoro. Una chulada.
Una vez concluída tu hazaña, tienes a bien darte cuenta que se te olvidó pagarle al curioso chamacón encargado de las cuotas sanitarias, por lo cual no recibiste tu dósis de papel "higiénico" (que más que papel higiénico parece envoltorio de tortillas). Mejor ya no sigo, peligro te vomitas; así que sales (sin ahondar en detalles) y emprendes camino hacia tu vehículo, dejando en ese baño de gasolinera una deuda de los reglamentarios dos pesitos y una porción de tu alma y dignidad.
Continuará...
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