Ad Universi Terrarum Orbis Summi Architecti Gloriam

domingo, 13 de febrero de 2011

La Cueva de las Gorgonas "Redes Sociales: Amor y Odio en una misma tecla." / Publicado 13/02/2011

La Cueva de las Gorgonas

“Redes Sociales: Amor y Odio en una misma tecla.”
Carlos Domínguez González

Creo haber tratado con anterioridad este mismo tema, tal vez con una perspectiva un poco más neutra y sin haber sufrido los estragos de esta, ya no tan nueva, tendencia, que como buen protagonista de una tragedia griega, viniera a marcar en mi existir un nuevo episodio de epilepsia romántica. Las redes sociales como tal fungen primordialmente como propagadores de la comunicación, interacción de los usuarios y una experiencia tan personal que podría considerarse su invención un regalo del Eterno, la idealización del fin de las cosas siempre resulta impecable, mas es la voluntad humana lo que pone en tela de juicio el desarrollo del mismo. La emoción humana juega un papel importantísimo en este mundo cibernético que viene plagado de los mismos prejuicios, complicaciones, misterios y revelaciones que la vida misma en el mundo real, quizás más. El problema radica en la permanencia de lo evidenciado y la facilidad del acceso a la información, chismes, argüendes, polémicas, insultos y mentiras pueden ser encontrados con gran frecuencia en el diario acontecer de las redes sociales, que como una vida dentro de la vida nos expone al escrutinio público y la importante influencia que ejerce sobre las relaciones, al igual que las consecuencias que se cobran acá afuera.

Es impresionante el revuelo causado por un “cambio de situación sentimental”, la quemada que te da la foto donde (se supone) no debías estar, el pancho que hemos y nos han causado al no recibir respuesta a un comentario y la incesante pregunta entre las parejas cibernautas en la actualidad: “Y ese, ¿quién es?”.

Por el contrario podemos encontrar en el crecimiento exponencial que a las redes sociales refiere la flagrante velocidad con la que asuntos de interés público llegan a los ojos ávidos de los usuarios, el beneficio de la interacción entre medios y consumidores y demás bondades que no nos atañen precisamente en este momento. El anonimato que otrora se consideraba la primordial cualidad de los usuarios de internet hoy viene a ser suplantado por esa evidente necesidad de validar nuestra personalidad propia y nuestros semejantes en las diversas redes sociales en función actualmente, se acabaron los “nicknames” y cualquier artilugio cibernético para favorecer al encubrimiento de nuestra identidad, hoy se trata de ser, parecer y sobre todo, mostrar.

He conocido gran número de personas a través de estas redes sociales en el transcurso de los años que he sido presa de sus mieles y desatinos, y podría decir que he conocido de todo, he conocido personas que han compartido una parte de su tiempo con el mío y otras las cuales jamás he tenido la oportunidad de volver a ver. Utilicemos las redes sociales para lo que fueron hechas, socializar, pero tomando en cuenta la prudencia de que ya no somos más un usuario sin rostro, que cada lector tiene nombre y apellido, fotos, selección de actividades preferidas, gustos musicales detallados, familiares y por sobre todo unas ganas inmensas de conocer los de los demás. Los ojos del mundo están sobre nosotros.

Para Beatriz, mi ojo vigilante favorito.

Twitter: @ChamucoD
carlos.dominguez.glz@hotmail.com

lunes, 7 de febrero de 2011

The Civil Wars - Forget Me Not



"Forget me not my dear, my darling,
Forget me not my love."


Me resulta difícil pensar en la oración correcta para comenzar una carta de amor, siempre he sido pésimo expresando sentimientos, perfeccionando siempre la oración termino diciendo mucho menos de lo que debiera y mucho más de lo que quisiera expresar.

Hoy mi carta de amor tiene título y dice así.

domingo, 6 de febrero de 2011

¡Que pase el desgraciado!/Publicado 06/02/2011 Sol de Tampico

La Cueva de las Gorgonas

“El periodismo moderno justifica su existencia por el gran
principio darwiniano de la supervivencia del más vulgar.”
Oscar Wilde.


“¡Que pase el desgraciado!”
Carlos Domínguez González

Y como al más puro estilo de película de horror, pareciera que la televisión mexicana y sus tristes espectadores, entre ellos su seguro servidor, somos la víctima predilecta de un viejo depredador que al paso de las décadas ha cambiado de piel, de nombre, de idioma y en ocasiones hasta de sexo. Aquel concepto que vino a revolucionar la programación de un país y en el inevitable desarrollo de su popularidad nos llevaría entre patas, sí, ese mismo en el que se encuentra usted pensando: Los Talk Shows.

Remontémonos a los orígenes de dicho maleficio mediático. Por si usted no sabía esta invasión cultural, plagada de una sed de sangre, tabúes y disfunción familiar nació con un propósito enteramente distinto. A mediados del siglo pasado los Estados Unidos de América fueron testigos de un vanguardista estilo de comunicación televisiva que tan sólo una década posterior se habría consolidado en los hogares norteamericanos como un muestrario sensato de opiniones sobre una diversidad temática interesante, ahí murieron las buenas intenciones. Al pasar del tiempo hemos sido testigos, algunos más y otros menos, del radical cambio que ha sufrido el concepto televisivo de entrevistas o debates, convirtiéndolo en un circo mediático para la exposición de celebridades hasta los catorrazos propinadas por una esposa engañada a un pobre “desgraciado”.

Como bien dicen los entendidos y alguno que otro que más o menos entiende, México resulta un excelente caldo de cultivo para el talento extranjero que por razones sociales, políticas y hasta legales, terminan convirtiéndose en el pan de cada día de un país que no les huele a casa, más bien a papel moneda, tratando a toda costa de hacerse creer a sí mismos y a nosotros (ingenuamente) que su expedición conquistadora en nuestras tierras de “bonanza y prosperidad” es una más de las misiones en su lista por alcanzar la beatificación papal; no dejemos atrás a los paisanos, que no cantan tan mal las rancheras, en México hemos sido testigos de cómo actrices de películas de ficheras, algunas otras apartemente serias y una que otra conductora que con el paso de tiempo quiso ser una periodista con credibilidad de acero, formaron parte de las filas de este género del horror. Volvamos a lo que nos atañe, la actualidad. Que si la Cubana trae la falda más corta, que si la Potosina es la más humana por ser de pueblo, que si la Peruana regalará becas para una academia de corte y confección para apoyar a las esposas de los “desgraciados”, todo esto y más se escucha de boca de mis connacionales, pendientes a una competencia de ratings, que de paso va restando la poca dignidad que le queda al “periodismo” de las cuatro de la tarde, que de esa profesión tiene lo que yo de francosuizo.

Si uno es lo que consume y estamos consumiendo esto, créemelo, lectora lector queridos, que mañana mismo sentiré pavor al mirarme en un espejo.

Twitter: @ChamucoD
carlos.dominguez.glz@hotmail.com

Verdades

- ¿Por qué me quieres?

- ¿Por qué no habría de hacerlo?

Tan simple, el guión de mi vida.

Me verás volver.

Después de dos años y medio para ser preciso he decidido incorporarme de vuelta a la cotidianeidad de mi tan querido blog, mismo que me viera entretejer los inicios como escritor - formal, porque escritor desde que aprendiera en el prekinder - de tu seguro servidor, el cual tan cansado de las exigencias protocolarias que demanda un medio impreso, ha visto como necesidad volver a las andadas, poder escribir pendejadas y no tener a nadie que las revise antes de ser publicadas.

Sin intención de ser mal entendido, mucho menos mal agradecido con aquellas personas que dedican vida y obra a la minuciosa revisión y filtración de todo aquello dirigido al grueso poblacional, honestamente hay veces que me caen gordos. Escribir por escribir es simple y sencillamente el mejor ejercicio y el más sensato de los placeres para quienes gozamos de la palabra escrita e intentamos hacer gozar a otros por consecuente; debo confesar que me divierte en cantidad el poder arreglar mis textos a mi gusto, acomodar justificando las palabras, mismo alimento a mi obsesiva compulsión que se viera minado tanto tiempo por las variaciones de tamaño por parte de mis compañeros de plana y alguno que otro vulgar paga-columna, cuyo nombre no merece ser mencionado, con todo y foto gigantescamente obscena, claro está.

Confieso también que me resulta divertidísimo releer todo lo publicado por un servidor a través de este tan generoso y heterogéneo medio, hace ya tanto tiempo. Me resulta una sensación familiar a la que siento cuando miro viejas fotos e inevitablemente me arrancan una sonrisa al ver qué tan flaco estaba, qué tan distinto me vestía, cómo me divertía en aquél entonces. En este caso concreto, más bien me sirve para ver cuán puñetas parecía (y sigo, sin caer en vanidad), pero sobre todo cuántas ganas tenía de aprender, de conocer, de desarrollarme.

A través de estos dos años y medio de ausencia pasaron tantas cosas con mis letras, enfrentamientos con Sindicatos ofendidos por la palabra "soez y dañina" de un "hombre evidentemente culto, pero muy desinformado..." (y cito la respuesta emitida en aquella ocasión), la sorpresa de sus creadores al descubrir que aquel "demonio parlante" (y sigo citando...) tenía tan solo dieciocho años y más de uno podría haber sido mi padre, más no tuvieron tanta suerte. Aprendí otra cara del oficio de escribir, y digo oficio porque los que no estudiamos para ello arrancamos un pedazo de nuestro corazón al hacerlo, no algo aprendido en un libro de texto como los "profesionales" del mismo rubro, aprendí que hay quienes piensan que marcar una oscura línea divisoria con el lector es la mejor manera de crear el mito del "escritor", la pose, el glamour. Nada de eso me interesó, por eso hoy prefiero habarte de tú y no de usted.

Hoy recupero una parte de mí extraviada otrora, la posibilidad de escupir lo que se me antoje, de tirarle mierda a quien lo merezca y escribirle a mi novia si deseo, no solo a aquél rostro gris e inanimado que para muchos "escritores" representa al lector.

Shalom!


- Si lo que quieres es leer al bien portado compra cada domingo El Sol de Tampico y busca en páginas interiores de la sección Nacional - Internacional "La Cueva de las Gorgonas", en la plana cultural.


domingo, 10 de agosto de 2008

News Flash

Mis estimados lectores, no sé cuántos sean a ciencia cierta pero les debo respeto a todos y cada uno de ustedes. A partir de el domingo 10 de Agosto he recibido la oportunidad de ser publicado profesionalmente con mi columna "La cueva de las Gorgonas"en la sección cultural del Sol de Tampico.

Me sirvo de anunciarte que mi publicación en este, mi amadísimo blogspot, se verá limitada a reproducir cada martes aquello que sea impreso cada domingo en la columna previamente mencionada.

Espero y sigamos en contacto, ya sabes dónde encontrarme.

jueves, 7 de agosto de 2008

De viaje. (1)

Una vez más me encuentro maravillado frente al vastísimo panorama que nuestra amada tierra del Sol Azteca nos puede brindar. Hoy precisamente quiero hacer mención a los viajes, a esas aventuras llenas de personajes míticos, lugares inimaginables y demás peripecias que sólamente zurcando las carreteras de nuestro territorio nacional podrían llegar a ser contadas, de boca a oído y de oído a boca, o tal vez como hoy en un papel.

En primer término debo hacer mención a esos lugares enclavados en medio de la nada, que cual oasis en medio de un Sahara de tenochcas cualidades, se convierte en el mágico punto de encuentro entre los viajeros, unos en necesidad de un refrigerio, algunos otros reabasteciéndose de combustible, y por supuesto estamos los menos afortunados (porque he de confesar que me encuentro generalmente dentro de esta clasificación) que tenemos el intestino (y/o) vejiga a punto de reventar. Craso error.

No existe sensación más incómoda y aberrante que la de llegar a una gasolinera a las 11p.m. después de haber cenado un burrito de huevo con chorizo para darte cuenta que el baño se encuentra más sucio que el "guater closet" promedio de una estación de trenes de Burkina Faso; sin embargo, al no tener más remedio tienes que ingeniártelas para saciar tus instintos sin arriesgarte a ser contagiado con alguna infección gonocócica si es que se te ocurre tener contacto directo (y sangriento, diría Van Damme) con el mencionado inodoro. Una chulada.

Una vez concluída tu hazaña, tienes a bien darte cuenta que se te olvidó pagarle al curioso chamacón encargado de las cuotas sanitarias, por lo cual no recibiste tu dósis de papel "higiénico" (que más que papel higiénico parece envoltorio de tortillas). Mejor ya no sigo, peligro te vomitas; así que sales (sin ahondar en detalles) y emprendes camino hacia tu vehículo, dejando en ese baño de gasolinera una deuda de los reglamentarios dos pesitos y una porción de tu alma y dignidad.

Continuará...