No estás ni tú para saberlo, ni yo para contarlo, pero debo decir que esta semana me ha sido prácticamente imposible sentarme a redactar, tomarme unos breves minutos dentro del trajín diario e invitarte a dar un paso dentro de estos caudales que, "sin sístole, ni diástole, ni dueño", en palabras del Flaco de Úbeda, me sirven para reivindicarme con los errores y aciertos que cometo una y otra vez, con el innegable valor del peso de una lengua precisa, del verbo exacto y del decir certero.
Y heme aquí, disfrutando retazos del alma de un juglar argentino, que espero mientras llega la hora, sólamente me queda brindarte, lector querido, un poco de esperanza, de sabor hecho palabra, del corazón de aquél que canta.
Pronto charlaremos largo y tendido.
1 comentario:
si, ya se me hacía raro que no postearas.
Publicar un comentario